26 oct. 2010

Cuando suenan sus campanillas



Sentimos que con el paso del tiempo hay que hacer un barrido a las experiencias vividas.

Pero al vivir, carecemos del sin sentido de aprovechar cada instante, como si parados ante un abismo pudiéramos cerrar los ojos, sin miedo al vértigo, ni a un traicionero empujón, solo para poder oír, oler, y vibrar…

Es obvio que no todo el mundo es capaz de sentir, amar, percibir, aprehender o saborear la Vida del mismo modo.

No, claro que no….

Hay veces que me empeñaba en sonreír por ver salir el sol.

Otras sentía mía la luna, y necesitaba jugar a dibujar su silueta con mis dedos…

Quizás te rías, pero si cierras un poco los ojos, y crees que puedes hacerlo, al final pareciera que tu índice y pulgar la pellizcan, y entonces ella, con gesto cómplice me guiña y sonríe…¿qué otra explicación puedes darme para su eterno semblante?

Ser capaz de dar es tan exigente y agotador como saber valorar todo cuánto recibimos.

Egoísta!

Cuánto pecamos de ese mal y qué justificable es nuestra conducta. ¿Acaso no es mejor mirar en ocasiones para otro lado que nos evite sufrir, que nos embriague de un sentimiento de autoconsuelo permanente?

Soy yo, es mi culpa…mía…en ocasiones, cuando me quejo por no tener lo que deseo, por haber perdido lo irremediable, de haberme confundido allí donde creía que avanzaba por la buena senda estoy siendo una egoísta…porque siempre habrá personas que hayan perdido más, que hayan conocido menos y sobre todo no puedan jamás sentirse tan afortunada como yo me siento por tener gente que me quiere como lo hacen!

Hoy va por ti, por haberme animado a escribir…”mi campanilla”, la que me ha escuchado, aconsejado, la que estuvo cuando brillaba el sol, cuando se ocultaba la luna, cuando lloré y lloré, y la que esta semana me ha hecho tan feliz!

Hay muchas campanillas, pero este empujón...tiene un guiño!


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1 comentario:

un vuelo sinuoso