29 jun. 2012

Triángulo



La vida se mueve entre triángulos, lo tengo cada vez más claro!

Nos educan, aunque sea indirectamente, con la idea de proyectar nuestra existencia en unión, buscando eso que se supone que es “una pareja” para después, ¡cómo no! formar una familia. ¿Qué menos de tres entonces?

2+1=3 Primer triángulo.


De pequeña me comía las uñas…¿Por qué lo haremos?...un día un familiar interrumpió mi laboriosa tarea, centrada en quitar con los dientes esos incómodos piquitos que se quedaban ya tan pegados al dedo que si arrancabas de más, te quedabas sin yema, para decirme: -“Si te comes las uñas…¡nunca te casarás!- Chachánnnnn!!!! ¡Nun-ca te ca-sa-rás! (eso hay que leerlo con la voz distorsionada, con ecos terroríficos y risas maléficas)

¿Cómo le pueden decir eso a una niña con dos coletas que jugaba con Barbie y Ken, en una super-casa-rosa?



Y el miedo entonces crece con nosotros…lo que somos…lo que quisiéramos ser…lo que quizás nunca nos atrevamos a alcanzar…porque enfrentarse a las discusiones que Barbie y Ken tenían, pero en nuestras carnes…ya no es tan gracioso…y entonces ¿Por qué hacernos mayores? ¿Por qué crecer?...¿Le dirán eso también a los niños y por eso les da tanto miedo ( a algunos!!!!...no os aceleréis!!!) lo de hacerse “mayores” y madurar?

Mi Yo+Mi Ojala+Nunca Jamás= Peter Pan (Wendy y campanilla)
Segundo triángulo.



Quizás haya personas que no lleguen a encontrar (encontrarse/ encontrarnos) para poder tener “su pareja perfecta”, pero… ¿es malo tener varias? ¡No digo al mismo tiempo!, me refiero a no cesar en el empeño de buscar “la persona ideal” y si no llega, pues quedarnos con la satisfacción de que la experiencia, sin duda, es un grado…aunque no sirva para mucho, pero, irá siempre con nosotros…puf…¡y qué pesada es en ocasiones esa maleta: lastres, decepciones, pasiones/amores perdidos…miedos…!

2+experiencia =3 Tercero triangulo.


Y es que si pensamos en las relaciones, creo que es una “inversión de tiempo” sobrevalorada. Y del mismo modo que considero que la información nos llega sesgada, en función de la cadena o periódico donde nos ponemos al día, la idea de “compartir”, de “confiar”, de “creer” en otra persona, con otra persona... En ocasiones es merecedora de “un buen ladrillazo en la cabeza”

Y con esto justifico otro triángulo que veía de pequeña y que me entusiasmaba, espero que alguno de vosotros lo recordéis:


Krazy
, era una gata (aunque en algunas ocasiones le quitaban el género…supongo: porque unos días te sientes “más mujer que otros”) y estaba enamorada del ratón Ignatz, que huía de ella lanzándole ladrillos a la cabeza, y tenía tan buena puntería, que a cada disparo, ella lo interpretaba como “señales de amor”

(¿Os suena?...¿Cuántas veces nos han hecho daño y hemos sido “almas comprensivas” que soportaban estoicamente el embiste?)


A su vez, Ignatz era perseguido por el eterno enamorado de Krazy, lógicamente, y para que se cumpla “el mal de amores”, Offisa Pupp, el perro policía, que hostigaba celoso a Ignatz, era ignorado por su gata amada…

La vida, como estos dibujos, es surrealista, está llena de inocencia y a su vez romanticismo, pero como las recetas de cocina, si nos pasamos con el “peso” de los ingredientes, el pastel puede ser un fiasco!


Por tanto, ¡no os engañéis!, ilusionaros si merece la pena, ¡solo si merece la pena!

Porque se puede ser “gata loca”, recibiendo ladrillazos en la cabeza, pero si sentimos dolor, ¿no se está mejor sol@, al borde del tejado, mirando el resplandor de la luna?

Y si sois como Offisa Pupp, lo de perseguir “amores imposibles” (perros y gatos), está claro que da “vidilla” por eso de “empeñarnos en algo”, el afán de conquista, que nosotros nos sintamos capaces de alcanzar los retos pero…¿acaso no hay otros muchos retos en la vida para conseguir, algo que solo dependa de nuestro tesón, de nuestra pasión, de nuestra felicidad, sin tener que lidiar con la incomprensión, los desplantes, la falta de delicadeza, de empatía…?

Si en la vida sois como Ignatz, amados y perseguidos pero incapaces de dar más allá de “golpes”…no os preocupéis…a todo el mundo le llega “su animal” para que el cuento cambie (eso espero…eso espero…)

Ahora creo que me dijeron demasiado tarde lo de -“no te comas las uñas”-

Pese a que dejé de hacerlo ese mismo día, solo he sacado en claro que era más feliz antes, comiéndolas, que ahora que puedo pintármelas!