25 sept 2009

Quiero y no llego




Quiero contar tantas historias que revolotean por mi cabeza...que el tiempo pasa, intentando seleccionar cuál es la más apropiada...y entonces...llega la noche.

Veo las estrellas y sigo emocionándome...Algo que espero no deje de hacer..

Hago todo cuánto me apetece ¿acaso hay mayor gozo para los sentidos?

Los sentidos me impulsan y persisto en mi empeño por conocer más...mucho más...de aquello que otros se niegan...porque sin duda es un gran abismo...intentar tocar lo volátil, saborear un aroma, embriagarme del aire, saber bailar al compás de un susurro...

Una imagen: los niños jugando, en una playa maravillosa, al caer el sol...Quizás nunca recuerden lo felices que estaban siendo, ni tan siquiera sepan lo feliz que me hicieron a mi, al poder contemplarles...mientras recordaba los años perdidos, de inocencia pura, cuando jugaba con mi hermano...

Aún puedo tocar su arena, pese a la distancia, aún puedo oler la mar, pese a no tenerla, aún puedo ver los rostros, aunque me cegara el sol...porque en esencia...estaba tan llena de gozo, que sólo me nutría de sueños que quiero y quizás no llegue a tocar...pero siempre imaginaré cuánto sentiría al hacerlo...

5 ago 2009

Somewhere over the rainbow

En cuestión de un corto intervalo de tiempo pude experimentar dos sensaciones, totalmente contrarias, pero que son en su esencia “La Vida” y consiguieron “sacudirme por dentro”…

Tuve la suerte de poder compartir velada con unos amigos, que esperan su primer bebé, y después de una cena….¡gran cena!, por cierto...nos aventuramos a subir por una escalera, carente de dos escalones, pero que merecía la pena saltar con dificultad, pues más arriba nos esperaba : El Cielo…todo para nosotros…!

Nos tumbamos y contemplamos las estrellas, ensimismados en el brillo, la intensidad, en ¿Cuántas constelaciones deberíamos de conocer?... Saboreando la placentera tranquilidad que se respira en mitad de la nada, y además viviendo muy cerquita la magia de la creación:

-“se mueve”!...”pon la mano …¿la notas?”-
-“sí, sí…oh…cómo se nota…mira, mira…cómo salta la tripita…”-

La vida… ¡no se puede pedir más!…que ir por el sendero que nos marcamos, o que nos acotan las experiencias, y aún así quedarnos llenos y sorprendidos de experiencias tan plenas como son: estar cubiertos por el manto de estrellas, lo más celestial que tenemos a nuestro alcance y que por ser algo cotidiano, pocas veces valoramos; la amistad, que por ser tan necesaria, nos saltamos el rigor del agradecimiento por tenerla, pero sí la rogamos cuando carecemos de ella… Y la creación…bendito milagro, porque cuando se gesta un ser, consideramos que es algo normal, pero no lo es…es el resultado de amarse, ¡con lo difícil que es…cada día más!, es la consecuencia de la entrega mutua, de sueños compartidos, y de la perfección de la fórmula más inexplicable que aún existe:”dar la vida”.

Por eso es algo extraordinario!... Podemos ser “alquimistas” en potencia, y no valoramos ese poder, tan preciado por aquellos que no tienen la fortuna de alcanzarla…

Pocos días después, pude vivir otra experiencia, como comentaba al principio de este “delirio”, que me estremeció y me arrastró a recapacitar de nuevo sobre este poder de “la maternidad-paternidad”… Cuando otros amigos perdían el bebé que esperaban….

Poco importa de cuánto tiempo se esté, cuando albergas en tus entrañas la conjugación de esos elementos que antes comentaba: la pasión, la entrega, el respeto, la ternura, el amor… Tenían los elementos necesarios y como buenos nigromantes condensaron las cantidades precisas, y … el milagro estaba hecho!

¿Cuánto valoramos la vida?, ¿Cuánto apreciamos no querer perderla?, ¿Cuánto agradecemos poder sentirnos rodeamos de La Creación, desde que nos levantamos hasta que tenemos la fortuna de poder caer en nuestra cama?

No, ¡no sufráis!, porque no ha desaparecido en vosotros ese poder… ¡no sufráis!, porque realmente esas son las cosas que nos recuerdan que estamos limitados, que no es fácil de alcanzar lo más deseado… ¡Ya nos gustaría poder conseguir todo aquello que queremos!, pero es que las cosas más valiosas, “cuestan” mucho…

La vida, está ahí, esperando que la valoremos, que sepamos que lo bueno no es siempre merecido pero sí debería ser motivo de agradecimiento; y las cosas malas, solo nos recuerdan que la lucha y el tesón, son la fuente de la que emana la satisfacción posterior…

“Dar la vida” debe de ser el máximo bien que podemos atesorar en la tierra, y ahora me pregunto si realmente lo valoramos como tal… Quizás se da en más ocasiones que alguien se planteé alcanzarlos y pocas veces, que “esa fórmula secreta” se escape de nuestras manos… Es mejor así, sin duda, pero ¡cuánto camino nos queda aún por recorrer para sentirnos afortunados!...

Mientras tanto, espero no dejar de saborear lo maravilloso que es valorar todo cuánto me rodea, mirando a los ojos, regalando la palabra, el abrazo olvidado, sentirme dichosa por tener todo cuánto me protege, porque si poco tenemos, menos tendríamos careciendo de la vida…

Este es un pensamiento que en ocasiones olvido, pero cuando consigo recuperarlo, lo aferro con todas mis fuerzas… Y ahora, resuena en mi cabeza una melodía, sin nostalgia, porque siempre será más bello el soñar con alcanzar el arco iris...que la desoladora espera por llegar allí...

There's a rainbow
Highway to be found
Leading from your windowpane
To a place behind the sun
Just a step beyond the rain ...
(…)
Somewhere, over the rainbow
Skies are blue
And the dreams
That you dare to dream
Really do come true.


22 jul 2009

Compromiso

Mordaza...sigue trabajando.
Mantén tu afán por acabar conmigo.
Así será mejor, pues así se quiso.


Mordaza...no te apenes de mí.
No soy lo que era, pues todo es discurrir.
Nada fue ni será igual, sigue, persiste.


Mordaza...cuando tu fuerza es liviana,
suspiro, añoro y en mal momento revivo.
Sigue con nuestro trato...


Mordaza, solo tú sabes cuán valioso es
el silencio, el destierro, el olvido,
de no hacer, ni decir, ni sentir...


Mordaza...te juré que acallarías mi voz,
te aseguré que atarías mis sentidos,
te juré que nunca nos separaríamos...


Y así ha sido...casi cien días...y hasta el fin.
Mordaza, solo se trata de unirnos quizás
con más anhelo, más deseo, hasta hacerme olvidar...


El día que firmé ese compromiso..


18 jul 2009

Un día más...



Buscaba un lápiz para subrayar un libro que estoy leyendo.

Y era evidente que lo encontraría con facilidad, dada la gran colección de lápices que tengo, y que seguiré atesorando, como otras tantas manías a las que no quisiera dejar de rendirles culto. Entre otras muchas, he descubierto, y debo de reconocer hasta con cierto temor, que me fascina crear palabras con las letras de las matriculas, y ello me lleva a poder recorrer toda una calle, artería principal de mi ciudad, jugando con la unión de unas y otras, hasta tener frases enteras...

Junto a ese talante “simbolista”, está el que me nutre la médula, y es el fetichismo, algo que puede llegar a ser un gran peligro, cuando se roza la tendencia del mismísimo Diógenes, pero son males, que no hacen daño a “terceros”, al menos de momento....por tanto, “el seguro de vida lo tengo aún en las cláusulas más básicas”, llegado el momento, no descarto presentarme ante cualquier tribunal como un “alto riesgo”.

Y después de presentarme ante ustedes, como coleccionista, simbolista y fetichista, me remonto a la primera frase con la que inicié estos pensamientos, para describir, lo que encontré junto al lápiz con ovejita negra (recuerdo de Edimburgo):

Metido en una bolsita, estaba un cuadernito que no supera los diez centímetros, de color azul intenso...al abrirlo, como no podía ser de otra forma encontré esos resabios de sensaciones, vividas años atrás, y que me recordaban cómo era, cómo soy, como siento...

Este cuaderno me remontaba a siete años atrás....
Dos mil quinientos cincuenta y cinco días, separaban un momento de otro, y no pude evitar buscar un día...era jugar a meterme en “la máquina del tiempo” y decir, -“tal día como hoy, pero hace siete años ¿qué pensaba?”-

Y cual fue mi sorpresa, cuando las palabras allí escritas podrían servirme a día de hoy, al menos, en esencia...

Estamos rodeados de todo aquello tangible, que haya sido descubierto por nuestros sentidos y lograron captar nuestra atención.
Son cosas materiales, que por uno u otro motivo, pensamos que ocupan un espacio razonable en nuestro “propio espacio vital”, y así, se van solapando unas y otras...
La criba es posible sólo cuando sabes que ocupan más espacio, del que el recuerdo se merece, o simplemente olvidaste porqué se guardó.

Mis pensamientos, esos que escribo y solo soy capaz de leer, si los cuadernillos en los que atesoro esas vivencias un día juegan a “aparecerse”, en muchas ocasiones han estado expuestos a una quema; como el pasaje del Quijote, cuando los libros de caballería que albergaba el insigne hidalgo en su biblioteca, fueron arrojados al fuego, como si estos fueran los responsables de su “locura”.

Pero ningún pensamiento tiene más valor que el momento vivido...y ese ya pasó...
Lo que tardamos en “retenerlo”, en describirlo...se fue...

Los pensamientos que haya escrito en estos meses, podrán aparecerse dentro de años y de nada me servirán, más que para volver a repetir “el simbolismo con la máquina del tiempo”...

Intenté contar cuántas vivencias atesoraba en “La Cajita de mi Vida”: y me emocioné al comprobar, que no importaba haber amado en menos ocasiones que los dedos de una mano, ni a día de hoy, sentirme triste casi tantos meses como los dedos de las dos... A lo largo de todas mis vivencias, en todos los días, de una u otra forma, sabía que permanecían los incondicionales, mis padres y mis amigas/os... Y ellos sí que sobrepasan la suma de los dedos de mis extremidades...

Y en mi deseo de plasmar ese sentimiento (aunque los pensamientos no sirvan para nada), solo puedo escribir: Las que habéis sabido estar...Gracias!, porque sabéis lo importante que habéis sido, y sólo haciendo presentes los actos y las palabras, podemos sentirnos acompañados...Sé que sabeis quienes sois...
Los que en la distancia, habéis estado, pese a todo: Gracias!, porque también sabéis porqué os mando esta dedicatoria.
Los que no supieron estar, los que no quisieron...Gracias!, porque el día que desaparecisteis, quiere decir, que un minuto antes estabais junto a mi...y cuando me he sentido rodeada de personas a las que quería, he sido feliz....
Los que no supieron ni tan siquiera acercarse, lo siento...porque aunque poco, siempre hubiese podido aportar algo...aunque fuera uno de mis lápices...

Cerré el cuaderno, lo metí en la bolsita, lo arrinconé al fondo del cajón donde apareció, y hoy mientras escribía estas palabras pensaba: -"todos los días de nuestra vida, en el fondo son un día más", ¡pero intentemos soñar por hacerlos tan especiales, cómo para que los podamos recordar el resto de nuestros días!"-

26 jun 2009

Noche Blanca

Cuentan de Rafael “El Guerra” o “Guerrita”, como se le conocía en el Club que llevaba su nombre, donde se reunían al amparo de la calle Gondomar sus amigos, que aquello que hablaba, se quedaba instituido como frases con las que sentenciaba. De hecho, algunas de las más conocidas por el argot popular son:
“Hay gente pa tó”, “Lo que no pué sé, no pué sé y ademá é imposible” o la repetidísima “Ca uno es ca uno”… y es que un personaje con una trayectoria como la suya, no dejaba indiferente a nadie, pues además de “mataor” de tronío, supo encarnar la quintaesencia del arte de las banderillas y de la sabiduría popular…Quizás por eso se retiró, al no poder soportar las criticas de aquellos que antaño le aplaudían.

Considerado uno de los grandes Califas del toreo junto a Lagartijo, Machaquito y Manolete, imagino su poderío por las callejuelas de esa mágica ciudad que le vio nacer y revivo su estampa, para plasmar esas palabras, vivas aún, cuando se tiene la fortuna, como he tenido, de pisar las que fueron sus calles: ¡Viva Córdoba la llana, crisol de la morería, donde Séneca “ha nasio”, y reinaron los califas, con un puente que es romano y en el rio una mezquita, que es maravilla del mundo por flamenca y por bonita!

Y como en el Arte “del toro”, son muchas las embestidas que nos encontramos en la vida, pero uno se viste de luces, se encomienda a lo “má sagraó” y se arrastra allí donde el corazón te lleva, en muchas ocasiones, fruto de un sentimentalismo que nos castiga, pero otras, para embaucarnos de madrugadas mágicas, como la que aconteció en la noche llamada “Blanca del Flamenco”.

Y allí volví, a esa ciudad que tiempo atrás me arrulló de azahar, de estrellas y tersura, entre olorosos y amontillados; para ahora, beberme sus calles, para desperezarme con el solsticio de la noche mágica, de esa califal soñada, para embriagarme con los toques de guitarra, que cantaron a la pena mora, con ese cante jondo de El Lebrijano, en Las Tendillas, con zambras, entre repique de palmas, soleares y seguiriyas. Y entonces, como un perfume hechicero, de romero y tomillo la ciudad me acunaba, llena de bulerías y cantiñas…

Jardines de La Victoria…”no hace falta que te diga”…¡cuánta luz puede eclipsarnos! al son de Rosario Flores, entre ese contoneo que esboza todo su cuerpo de simetría quebrada, entre la rúbrica de un taconeo…solo pensaba cuánta felicidad podría guardar…como si entre los dedos pudiera albergar ese chasquido de pitos, palmas, los susurros de las notas, resonancias de bullicio…

La Plaza de la Corredera, donde como dicen los gitanos “no cabía naide”… nos recibía un “califa del cante”, José Mercé…pá llenarnos el alma con esos quiebros de voz, esa pose, ese arte…y entonces el silencio, para sacar lo que llevamos dentro, como si en ello nos fuera la vida: “al alba”…”al alba”… Rumbas, seguiriyas, tientos, soleá…, canto de fandangos…rompiendo arrojos por tarantas, alegrías, tango nervioso, el murmuro de un requiebro en la noche avanzada, peteneras y esa eterna bulería: “Aire”…”Aire”…

Como alfileritos clavados, uno a uno, nota a nota, llevaba prendido cada quiebro, cada olé-olé…como impulsos que te hacen moverte en zapateaó inquieto…punta tacón, punta tacón…por los poros de mi piel corría esa pegajosa satisfacción del entusiasmo, de ser parte y participe de un momento mágico… porque cuando puedo aferrarme al poder de las imágenes, que conforman lo más bello del Mundo, no quiero guardarme el brío de dedicaros ese impulso, para que quizás, solo en un minuto, pueda alegraros con esa bulería: “(…)que tenga la puerta abierta la alegría de mi casa (…)”.


11 jun 2009

A tiras


Que me duele!

Y desearía ser tragada, en ocasiones,
por esa tierra que me ampara...
Y necesitaría que este cielo me aplastara...

Que me duele el abrigo que me arropa...
De palabras que mintieron
De tantos dolores que cubrieron...

Que me duele!

Y no encuentro la nube que me suba
allí donde quiero ir...

Que me duele!

Y quisiera arrancarme a tiras esto que me abrasa,
que me rompe,que me mata...

Y lo miro...

Miro el cielo,la belleza, todo cuánto en él está..
Lo miro, y lo comtemplo sabiendo que me ven...

Siento mi espalda, ingrávida en la tierra...
Miro la pureza ante mi, y no me calma...

Qué me aplaste! que me duela más aún!

En ocasiones...olvido...
...si las imagenes tienen poder...

2 jun 2009

El Puerto




Detengo mis pasos y dedico escasos minutos a contemplar esos carteles.

Es curioso que algo tan simple como unas frases, protegidas al otro lado de un cristal, puedan embaucarme de esa manera.

Hay días, en los que la única motivación que me incita a recorrer algunas calles es, dejarme arrastrar a la deriva, y así llegar a El Puerto. Mis pasos se encaminan con decisión, y al llegar, encuentro siempre la satisfacción de hallar las palabras que quizás ese día necesitaba.



Son momentos que me proporcionan cierta estabilidad, se trata únicamente de crear hábitos, que me llenan la cotidianidad con ciertas ilusiones.

Y entonces valoro la misión de ese “farero”, el que custodia esa esquina, olvidada seguramente por muchos y tan anhelada por mi, desde hace años.


Tengo el recuerdo, desde que soy consciente de atesorarlos, de pararme ante ese cristal e imaginarme como sería aquél que dedica su tiempo a buscar frases, cómo será aquel que las cambia cada semana, ¿dónde las guardará?, ¿cómo las elegirá?, ¿quiénes las leerán?


Observo el reflejo de la gente que cruza, con prisa, mirando al suelo, hablando al vacío; mi imagen reflejada, y la vida pasando, ante esas instrucciones que “el farero” nos regala, para tener una justificación que nos haga respirar, parar nuestro rápido caminar y saborear “un minuto” como si ante un mismísimo faro vigía nos encontráramos.


El farero se esconde. Nunca lo he podido ver colocando sus dedicatorias. El farero tendrá muchísimas letras atesoradas, quizás en algún rincón de este puerto, añejo, alumbrado siempre, por los rayos del Sol al medio día. Y estas letras me llenan porque creo en el poder de las palabras… Otros caminan, hablan, pasan y nada ven.

A unos metros, en tierra firme, en esa tierra que nos deja posarnos, pasear, observé como se pueden hacer invisibles, no solo a las palabras…


La silueta recortada, vista a contraluz, andaba con dificultad, andaba con resignación, con pesar, y ahogando el último aliento de unas fuerzas malgastadas. Alguien con evidentes signos de debilidad, soportando el peso de unas bolsas que le hacían titubear en cada paso, asiendo una muleta, caminaba en dirección contraria a El Puerto.


Y aquellos que pasaron ante mí, y no me vieron; los que caminaban con paso decidido sin dedicarse un minuto de contemplación, tampoco lograban verla….


Me alejé de El Puerto, y mis pasos me arrastraron…


Unos metros, solo unos pasos son los que en ocasiones nos separan de nuestro destino, pero con ese cambio de rumbo, conseguimos dar luz, muchas veces más de la que podemos imaginar, más incluso que un faro enfocando el infinito horizonte de la mar.


Porque sirve la mirada que nos dedica aquel que sabe que lo hemos visto, la mirada de agradecimiento, al saberse visible; la palabra, su palabra llena de gratitud…un reconocimiento no merecido, porque desviar el camino, para poder recorrer una senda, que nos da la satisfacción de “ver el mundo” que nos rodea, es el mayor haz de luz que nos puede guiar en esta existencia y la mayor dicha que podemos obtener en nuestra vida, por muy varada que en ocasiones se nos antoje.

7 may 2009

Verde Mar


Sucede en la vida, que muchas cosas que no se planifican, nos pueden sorprender gratamente. Es más, acontecen situaciones en las que todos hemos podido decir: “Vaya, no pensaba salir y me lo he pasado genial”- o “No quería ir a ese sitio y he conocido a alguien que me ha encantado”-.

La sorpresa, es una de las emociones internas que nos proporcionan más satisfacción.

Sí, tenéis razón, hay que puntualizar, siempre que sean buenas, pero incluso una situación inesperada, que no nos aporte cosas gratificantes, con el tiempo, seguramente sepamos que algo nos dejó. Y tener algo, aunque sean experiencias negativas, ya es mucho ¿no creéis?

La experiencia de la que os quiero hacer participes, es la de la ilusión de ver la sombra.
Sí, mi sombra proyectada y el verme gigante, porque así me sentía, es un momento de los que se clavan en la retina y se forjan en el alma.

No pensaba salir, era un día para descansar, pero el ímpetu por hacer cosas me movía con una intensidad que en ocasiones, me arrastra de una manera arrebatadora.
Miré la bici, que ha estado durante años sin darle uso, como tantas cosas atesoradas por el único hecho que pertenecían a Juan, y la aferré a mis manos, con la misma ilusión que lo hice hace un año, cuando tuve una primera toma de contacto.

Pensé que en nuestra existencia, muchas cosas se hacen como un paso iniciático, y que lo importante es, saber mantenerte en el camino.

Ahora, ese impulso no quería dejarlo y pedaleé sintiendo la brisa rodeando mi cuerpo, llenándome del calor del Sol, y sabiéndome feliz, porque redescubriría la vida.

Me sentía dichosa por los colores tan maravillosos que nos rodean y decidí pisar la tierra, nutrirme de la vida, oler los almendros que están madurando el fruto y dejarme arrastrar por el mágico baile que ante mí se gestaba con la siembra, balanceándose al son del viento.

Son momentos que están ahí, pequeños detalles que nos rodean, para regalarnos la lección más maravillosa: la vida se presenta ante nosotros, si queremos sentirla y valorarla.

Sonaba en mi cabeza una melodía…
No hace falta tener a tus pies a la Orquesta Filarmónica de Viena, basta con imaginar que la tienes, y entonces, sin esfuerzo, sus acordes resuenan en tu cabeza…y basta cerrar los ojos y dejarnos seducir por la grandeza de la creación: el viento abrazándonos, el susurro, sentirte menudo en mitad de la nada, y a la vez único porque LA VIDA se funde en ese minuto de existencia, y entonces, al abrir los ojos, al recuperar el sentido tan grato que es la vista, ahí estaban las olas verdes, moviéndose al son de la Sinfonía de Mozart nº 1 en movimiento andante…

Y entonces, además de la Orquesta, estabais vosotros, a los que quiero, a los que no olvido, los que poseéis una pequeña parcela de mi corazón por tantos y tantos momentos, y os dediqué un pensamiento...una devoción…porque ya sabéis, que el poder de la imagen, va más allá de una simple teoría.


24 abr 2009

El impulso


La imagen que utilizo para ilustrar este primer acercamiento con todos vosotros, quizás el acercamiento a un profundo silencio...es el diagrama de una trayectoria, estudiado en el sistema de Lorenz...cuyos valores y ecuaciones no creo que sean necesarios para el fin que quiero expresar.

Y mirando esa fotografía, viene a mi mente el aleteo de una mariposa, su movimiento, lleno de vida, y me enfrento a la necesidad de dar algo que siento, ese impulso que me mueve en mi existencia, para entender el día a día que nos rodea, para llegar muchas veces a la conclusión, que simplemente, no se puede comprender todo lo que nos envuelve, y eso, en ocasiones, ya es mucho...

Existe una teoría, en la que se expresa como, dadas unas condiciones iniciales (imaginemos un sistema caótico), la más mínima variación puede ocasionar que el sistema evolucione de una forma totalmente diferente.

En ocasiones podemos considerarnos pequeños, muy pequeños, y sin embargo que una minima palabra o expresión de nuestro comportamiento ocasione un cambio en nuestro entorno. Es decir, que no somos tan pequeños e insignificantes como nos sentimos, o nos quieren hacer sentir...es decir, qué somos importantes!

Ese es "El efecto mariposa", una pequeña perturbación, que mediante un proceso de ampliación genera un efecto considerablemente importante.

¿Os ha ocurrido en algún momento de vuestra vida que la mariposa se haya posado sobre vosotros?
¿Acaso con vuestro movimiento habéis hecho que la mariposa cambiara su movimiento?

Quizás una conversación, con una persona desconocida puede producirnos paz...quizás una llamada inesperada puede ocasionarnos una reacción, quizás...creemos que no tenemos nada que hacer, nada que pensar, nada que trasmitir...pero sería dejarnos morir antes de tiempo...el impulso está en cada uno de nosotros, para mirar a nuestro alrededor y comprender, que miles de mariposas, aunque no las veamos mueven sus alas, llenas de vida y color para darnos una lección que siempre debemos tener en cuenta...por efímero que sea el vuelo, éste será emocionante sabiendo que se pueden mover mareas.


Porque al fin y al cabo, nada nuevo que contar, nada nuevo que decir, ya que todo proviene de un antiguo proverbio chino: "el aleteo de las alas de una mariposa se puede sentir al otro lado del mundo".